RUTA POR EL BARRIO DE SANTA CRUZ
Referencias históricas.
Un largo camino tuvo que recorrer el Barrio de Santa Cruz antes de convertirse en lo que hoy es. Sin embargo, su configuración característica la adopto mucho antes de llamarse así.
En la época musulmana el barrio de tenia otro nombre. La noticia nos viene del tiempo de los almohades, a través del historiador y poeta Ibn al Albar, quien dice que en Sevilla “se estudiaba el barrio con el nombre de Hawmat alqusr al- Murabak” (Barrio del Alcázar de la bendición).
El trazado de este barrio era tortuoso, irregular, de calles estrechas y sinuosas, a veces con callejones sin salida, es decir, un trazado típicamente musulmán que no se planifica sino que nace espontáneamente y según las necesidades de los habitantes de las casas.
Son casas que se interiorizan, no se refleja en el exterior la condición social de la persona que lo habita, no existe la fachada y los vanos hacia la calle son muy escasos, cubriéndose los pocos que hay con espesas celosías.
A mediados del siglo XII los almohades expulsaban a cristianos y judíos que en Sevilla habían convivido hasta entonces, estos últimos se expanden por todo el reino castellano llegando a la corte, entonces en Toledo.
Estos judíos, vuelven cuando se realiza la conquista de la ciudad por parte de Fernando III produciéndose el reflujo de los que en el siglo anterior habían huido del Betis al Tajo.
Este monarca entonces asignó para los judíos la alquería de paterna Harab, pero solo s determinadas personas, no a todas. En la ciudad asignó a los judíos en un barrio casi de extramuros, alejado algo del centro de la ciudad, al amparo inmediato del Alcázar Real, como estaban en otras ciudades cristianas.
La judería no tardo en verse separada del resto de la población y la cuidad por un muro, el cual, según algunos historiadores tardíos, iba desde Santa Marta hasta la plaza de las Mercedarias. Al interior de la ciudad se pasaba por dos puertas, una frente a San Nicolás y otra por la plazuela de Atambor (hoy Rodrigo Caro). Al exterior de la ciudad se salía por una puerta denominada de la Judería.
De este modo tras la conquista cristiana, el barrio de santa cruz quedó habitado por la comunidad hebrea.
Los judíos, por esa predisposición innata hacia el comercio, no tardaron en organizarse y enriquecerse. Esta prosperidad que van consiguiendo resultara una de sus enemigas, y en 1354 se registra el primer asalto a la judería por parte del pueblo cristiano. Hubo un segundo al salto al barrio en 1391, siendo este mucho más violento que el primero, ante lo cual muchos judíos se convirtieron al cristianismo y solo unas sesenta familias siguieron formando el núcleo judío de Sevilla en el siglo XV.
Es pues a partir ya del siglo XV cuando se puede decir que este barrio dejo de ser judío, ya que a raíz de este segundo asalto en el se producen grandes cambios: se derivan trozos de muralla, los judíos fueron expulsados de sus casa y el lugar va siendo ocupado por cristianos que van convirtiéndose las sinagogas en parroquias. Precisamente en estos momentos cuando el barrios recibe el nombre actual: según el catalogo manuscrito de los Arzobispos de Sevilla de Francisco Pacheco, una de esas sinagogas se llamó Santa Cruz por el título del cardenal don Pedro González de Mendoza, título que era de Santa Cruz de Jerusalén. A esta iglesia pasaron todas las propiedades de la sinagoga (tiendas, casas, hornos… ) designándose desde entonces la parte de la judería próxima a esa iglesia “BARRIO DE SANTA CRUZ”.
En el siglo XVI el barrio, ya en manos cristianas, continua con sus callejuelas estrechas y tortuosas, pero va a sufrir un cambio fundamental en sus casas. Así, la casa islámica que era una casa hacia adentro con los mínimos vanos hacia el exterior, es sustituida por otra casa que se abre a la calle: la puerta de entrada no es un sencillo portón, sino toda una fachada el exterior, con un patio que prolonga esta fachada por el interior y multitud de ventanas con rejas y celosías de mil maneras que rompen la monotonía de los muros lisos.
De este modo en el barrio de Santa Cruz se encuentran casa renacentistas sobre una urbanística medieval.
Ya en el siglo XIX, y por orden de los franceses, que querían hacer de Sevilla una ciudad al estilo europeo, de calles anchas y amplias, se realizan varios derribos en el barrio, entre ellos el de la iglesia de Santa Cruz, naciendo asi la actual plaza de ese nombre. En este mismo siglo se completa el proceso de exteriorización de la casa sevillana: el patio casi sale a la calle gracias a la cancela de hierro forjado, haciéndolo visible al paseante.
Finalmente en el siglo XX este barrio, que hasta entonces había sido cerrado, sufre una serie de modificaciones para que tuviese nuevos accesos y salidas, como es el caso de la calle Nicolás Antonio que se abre a los entonces recién hecho jardines de Murillo.
RUTA CALLE A CALLE.
SITUACION.
El barrio de Santa Cruz, situado en pleno centro de la ciudad, limita con los Reales Alcázares, los Jardines de murillo y Catalina de Ribera y las calles Mateos Gago, Fabiola y Santa Maria la Blanca.
Plaza del triunfo (A)
Anteriormente se llamo plaza de los Cantos, por la muralla de gruesos sillares que había junto a ella.
Se llama plaza del triunfo desde el año 1755, debido a un terrible terremoto que tuvo lugar a principios de noviembre de ese año, al ahora en que se celebraba la misa mayor en la catedral, siendo precioso salir a concluirla a esta plaza, en suyo sitio para perpetua memoria se levanto una pirámide conocida como de el Triunfo, en honor de la santísima virgen y de la cual tomo el nombre la plaza.
Esta plaza pertenece al grupo de plazas de tipo salón o de paseo, que se realizaron con la intencionalidad de hermosear la cuidad y crear ámbitos gratos y dignos. Se hace aprovechando el ensanche producido por la confluencia de dos o más calles sin reformar el entorno. El paseo se insertaba en el centro de la plaza y consiste en un espacio elevado del nivel de la misma cuyo acceso se resuelve mediante unas escalinatas en cada uno de sus frentes. En su perímetro se disponen se de disponen arriates con plantas diversas.
La casa que actualmente ocupa la Diputación Provincial de Sevilla fue en su tiempo el famoso Hospital Real de nuestra Sra. Del Pilar, que tuvo su origen en 1317 fundado por la hermandad que tenia esta imagen en la catedral. Se edifico con la aportación de las más poderosas y prelados de la ciudad, por lo que llego a ser tan rico que sustentaba a los aragoneses pobres en edad anciana y rescataban a los que cautivaba los moros, curando, curando y socorriendo a cuantos peregrinos venían a visitar a su divina pastora.
Poco después de 1400 empezaron a faltar las limosna, llegando a desaparecer como tal hospital. A mediados del siglo XVI se fundo aquí el llamado Hospitalde la Santa Cruz o de las Tablas. Y en 1794 se le adjudico el sitio y cuanto pertenecía al hospital de los inocentes, el cual lo vendió inmediatamente, labrándose mas tarde la casa de vistosa fachada de ventanas y balcones que actualmente vemos.
Calle de Joaquín Romero Murube. (1)
Es una de las calles reales por estar pegadas a las murallas del Alcázar. Se cerro en época indeterminada, quizás en el siglo XVII, y permaneció cerrada hasta 1965 en que se derribo la casa de un anticuario y quedo abierta nuevamente desde a la Plaza de la Alianza.
En esta calle se conserva uno de los antiguos acceso al Alcázar ( que recibía por el de Joaquín Romero Murube al morir este poeta en 1958 que había sido conservador al Alcázar y comisario de Bellas Artes así como el autor del proyecto de abrir dicha al transito.
Plaza de la alianza (B)
En el siglo XV se llamó Plaza del Consuelo por un retablo de esta virgen que aquí se encontraba. En el siglo XVI figura como plazuela del Pozo seco, hasta 1830 en que una famosa taberna de reuniones políticas llamaba la alianza, dio nombre a la plaza.
En esta plaza hay un azulejo que reproduce la imagen del Cristo de la Misericordia, de la cofradía de Santa Cruz.
Calle de Rodrigo Caro (2)
Se lo conoce primero con el nombre de Sacramento por la tahona del mismo nombre que se instala en el lugar mismo de la plaza en el siglo XVI.
Más tarde se la llamo plaza del Atambor, según Peraza porque allí iban los negros a tañer el tambor. Pero otras fuentes dicen que aquí estaba una de las puertas de la Judería y que su cuerpo de guardia hacia sonar el tambor.
A partir de 1845 se le llamo Rodrigo Caro porque aquí había fallecido el poeta de las ruinas de Itálica.
Pasaje de Andreu (3)
Pasaje abierto en el siglo XIX y que llega de la calle Rodrigo Caro ala calle jamerdana.
Calle Jamerdana (4)
En esta calle vendían los moros a los cristianos los intestinos de las reses que ellos no usaban según sus ritos y cosutmbres. Jamerdana significaba el sitio en que se lavan dichos espojos y de ahí le vino el nombre a la calle.
En esta calle nació Blanco White, erudito de finales de siglo XVIII y principios del XIX.
Los venerables (c)
Es una plazoleta pequeña, que se llama asi por estar en ella la puerta de la casa hospital de los Venerables. Solo hay de particular en ella una pequeña pintura de nuestra Señora sentaba con el niño Jesus y que desde muy antiguo se venera en un retablo colocado en la pared
El hospital de los venerables, que era residencia de sacerdote pobres y desvalidos, estuvo situado en varios sitios ( c/ de las Palmas, ermita de San Blas, Hospital de San Bernardo) hasta que en 1676 el Duque de Veraguas les donó los solares en este barrio, donde se instalaron definitivamente y que fue con anterioridad el corral de Doña Elvira y antes Coliseo o teatro de comedias.
Desde entonces ampliado con otras casa, empezó a labrarse el hospital y al iglesia, concluida con licencia del cabildo eclesiástico para colocar en ella el Santísimo Sacramento en 1699.
Este hospital fue fundado por don Justino de Neve, canónigo de la catedral, y sus obras a partir de 1687 corrieron bajo dirección de Leonardo de Figueroa, hasta su terminación diez años mas tarde.
El edificio es casi rectangular, con patio central al que converge todo el conjunto. La iglesia se abre en uno de los costados del patio y es de una sola nave, con muros cubiertos por pinturas de Lucas Valdés, a excepción de las existentes en el presbiterio y la bóveda que son de Valdés Leal.
La fachada tiene dos cuerpos: el primero lo forman tres grandes arcos sostenidos por columnas de jaspes, y cerrado por rejas que hacen un atrio o zaguán delante de la iglesia; el segundo cuerpo son ventanas.
Calle de Reinoso (5)
Se llama Reinos por el famoso poeta sevillano don Félix José Reinoso que falleció cerca de esta calle.
Anteriormente se llamo “moro muerto”, por según cuenta la leyenda en esta calle apareció una mañana el cadáver de un moro granadino que cotejaba a una judía llamada Ester, que vivía en esta calle y de la que estaba enamorado un judío llamado Barrabas que fue el que le dio muerte por celos.
Barrabás es como se llamo anteriormente la calle Lope de Rueda que es la sigue el itinerario.
Calle Lope de Rueda (6)
Como se ha dicho anteriormente, antes se llamo Barrabás. El nombre actual lo tomo la calle en el siglo pasado (1845) como homenaje a aquel batihoja, que de la artesanía de la lamina de oro, pasó al oficio de hacer comedias y entremeses, que posiblemente fueran representados en los corrales de comedias de don Juan y doña Elvira en este barrio. En esta calle esta situada una de las entradas al Hotel El Rey Moro, visita obligada a su patio de madera.
Calle de Santa Teresa (7)
Llamada así por el convento de monjas carmelitas descalzas que se conoce vulgarmente con el nombre de Santa Teresa.
Esta orden se instaló aquí al comprar una serie de casa en subastas, en el siglo XVI, y que pertenecían a un rico banquero (Pedro Murga) que se arruinó.
Según cuentan las monjas fue San Juan de la Cruz el que eligio estas casas por encontarse en un lugar apartado, tranquilo y lejos de la zona bulliciosas, como eran las de la calle Alfonso XII y luego la calle Zaragoza, donde Santa Teresa había establecido su comunidad
La iglesia de este convento se levanto en el siglo XVII, por el arquitecto Vermondo Resta. Destaca en ella el retablo mayor del siglo XVII, con una Inmaculada y un grupo de San José con el niño obra del escultor Juan de Mesa, además de otras imágenes como la de Santa Teresa de Jesus y San Juan de la Cruz.
En la sacristía se conservan varios objetos de la santa: unas castañuelas, un tambor, cartas, unas campana, unas sandalias y una capa de la santa, capa de la que se decía antiguamente que daba buena suerte en el parto a las mujeres que, estando embarazadas, se la ponían un momento.
También se guarda aquí el retrato de Santa Teresa, obra de fray Juan de la Miseria ( fuera del convento, en un ángulo de la calle, se conserva un azulejo con una copia del mismo ) y del que se cuanta que la santa exclamó al verlo: “Dios te perdone, fray Juan , ya que me pintaste , mas has pintado fea y legañosa”
Entre todas estas reliquias merece destacar el manuscrito de las moradas.
En esta calle murió, en lo que hoy es casa museo de Murillo, este pintor en 1682. A consecuencia de una caída del andamio en que estaba pintando el retablo mayor de la iglesia del convento de los capuchinos de Cádiz, concretamente el cuadro central que representaba los desposorios de Santa Catalina.
Plaza de Santa Cruz (D)
Anteriormente estuvo en este lugar la iglesia de los menores o de la Santa Cruz, donde estuvo ubicada la mezquita aljama, después sinagoga. Esta iglesia fue derribada en 1810 durante la invasión francesa y en ella encontraba enterrado Bartolomé Esteban Murillo, por lo que hoy se puede decir que sus cenizas están bajo esta plaza.
En el centro de la plaza se encuentra la cruz de hierro forjada llamada cruz de la Cerrajería, hecha en 1692 por el maestro rejero Sebastian conde. La cruz fue primero instalada en la calle Cerrajería, en su esquina con la calle sierpes, pero al tener que quitarse muchas veces por ser un paso frecuente de precesiones, fue trasladad al antiguo convento de las Mínimas, luego al Museo Arqueológico y por fin se puso en esta plaza en 1918 por iniciativa de Santiago Montoto, cuando el arquitecto Talavera hizo reforma de la plaza.
De esta cruz se una reproducción para el santuario del Rocío de Almonte.
Calle de Nicolás Antonio (8)
Esta calle comunica la plaza de Santa Cruz con los jardines de Murillo y fue abierta a principios del siglo XX en un terreno cedido por un particular que se pudiera abrir paso hacia los nuevos jardines de la huerta del Retiro ( jardines de Murillo) ya que hasta entonces el Barrio de Santa Cruz tenía como única salida hacia la ronda la puerta de la carne.
Jardines de Murillo (E)
Estos jardines se crean al abrir otra salida al barrio de santa Cruz, que como hemos visto hasta el siglo XX era cerrado. Para su creación, se le pide al rey la cesión de parte de la Huerta del Retiro.
Reciben el nombre de Murillo en honor a este pintor, y que fue propuesto por el directo del periódico El Liberal. José Laguillo. La ordnacion de estos jardines se encargo al arquitecto Juan Talavera y su terminación tuvo lugar en 1917.
Se trata de un jardín grande hecho a base de la yuxtaposición de jardincitos y glorietas, como la dedicada al pintor José Garcia Ramos, hecha por iniciativa de sus alumnos. En ella destaca toda una seria de escenas costumbristas en cuadros cerámicos; son una esplendida muestra de una de las mejores épocas de la cerámica sevillana.
Callejón del agua (9)
Varias callejas en el barrio de santa cruz se llamaron del agua, pero hoy solo esta conserva el nombre.
Unos dices que se denomino así por labrarse en ella el agua fuerte. Pero según otros se lo conoció también con el nombre de muro del agua porque poe este lugar paso la conducción del agua camino del Alcázar, que llegaba a la ciudad desde los caños de Torreblanca.
Esta calle se encuentra flanqueada por un trozo de la primitiva muralla que circundo en este lugar a los judíos. La calle actual del agua es mas larga que la antigua que solo comprendía el trayecto que va desde la calle del chorro (Justino Nev9 hasta la carnicería (calle Vidal).
En esta calle se encuentra la antigua residencia de América, donde se acogían viajeros, especialmente americanos. Aquí está la placa d Washington Irving que vivió en este barrio, hecha por Benlliure y puesta allí por el marqués de Vega Inclán en homenaje a este escritor americano.
Calle vida (10)
Se le llamo durante el siglo XVI y XVII carnicería del Alcázar por encontrarse en el ultimo trayecto de la calle. Con el nombre de vida se la conoce al menos desde el siglo XVIII, aunque se ignora el origen de este rotulo que surge por contraste junto al antiguo de la muerte.
Esta calle terminaba en un callejón, tan corto y estrecho, que por su forma, el pueblo sevillano la llamo del ataúd. Ese callejón ya no existe, desapareció en la ampliación que se hizo de la plaza de Doña Elvira en la primera mitad del siglo XIX
Una historia muy barroca tuvo lugar allí protagonizada por Miguel de Mañara aristócrata sevillano del siglo XVII. Según cuenta la historia, siendo muy joven recorría una noche las calles de nuestro barrio en compañía de su paje, cuando llegaron a la antigua iglesia d Santa Cruz, allí oyeron unos cantos funerarios como si en el templo se estuviera celebrando algún entierro se acercaron a la puerta y comprobaron que no había nadie, algo temeroso llegaron a la calle del ataúd, allí Mañara sintió un golpe muy fuerte que lo derribo al suelo. No había nadie en la calle pero oyeron una voz que decía: “traigan el ataúd que ya está muerto”. Creyeron que eran algo sobrenatural y llenos de pavor volvieron sobre sus pasos. Esta alucinación, de la que existen varios testimonios salvo la vida a Mañara ya que evito que fuera a la casa en que estaba citado y en donde esperaban para matarlo.
Calle judería (11)
Esta calle se desliza bajo un torreón que constituía una de las puertas que unía el Alcázar con la ciudad, por lo que antes se le conocía como postigo del Alcázar. Tiene un tramo abovedado y acodado, en el cual conserva una bóveda esquifada de ocho paños sobre trompas partidas.
Esta calle termina en la puerta de las cadenas, que hasta hace poco tiempo, junto con el Patio Banderas, se cerraba por las noches, formando un recinto especial entorno al Alcázar dentro del barrio.
Patio Banderas (F)
Se encuentra dentro de las murallas del Alcázar. Fue la antigua plaza de armas del Dar-al-irma que según González de León era utilizada por los reyes como picadero de caballos.
Se trata de una plaza amplia, rectangular, muy distinta a las otras y que recuerda ala plaza mayor de castilla, por en andaluz. Sus casas, de fachada austera bordean la plaza. Todas se encuentran ala misma altura (dos plantas) y solo sus balcones y el color de sus paredes le dan al aplaza una tono alegre y bello.
Bajo el arco de entrada, desde la plaza del triunfo, se encuentra un retablo barroco dedicado a la inmaculada concepción y en la fachada de enfrente en un extremo está el arco de la judería y en el otro, la portada del apeadero del Alcázar.
En este pario se realiza un descubrimiento muy importante de la Sevilla paleocristiana: se trata de una basílica de fines del siglo IV o principios del siglo V que fue exclamada por Bendala quien señala que quizás se trate de la iglesia de san Vicente, donde fue enterrado san Isidoro, de esta antigua basílica lo mas importante que queda es su pila bautismal, que experimento varios cambios, ya que a fines del siglo V paso de ser cuadrada a octagonal dado que el nº8 se asociaba a la resurrección . Bendala piensa que es esta la más antigua pila bautismal conocida en las ciudades hispanas.











